La mirada de una madre

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La mirada de Lucille me emociona especialmente, porque yo soy madre como ella, yo sé lo que duele separarse de tu bebé, sé lo que es necesitar estar con él cada instante, olerlo, lamerlo… Porque sé lo diferente que es que tu bebé succione tu leche a que lo haga una máquina, porque sé lo que duele una mastitis o unos pechos a punto de reventar por un exceso de leche. Por todo ello, no puedo evitar mirar a través de sus ojos de una manera especial. Porque ella es madre como yo, pero a ella sí le arrebataron sus hijos, y le arrancaron su leche y padeció dolor y mastitis. Ahora camina serena, seguida de su pequeña Ruby que vive ajena a todo lo que anteriormente pasó su madre.

Pero la mirada de Lucille tiene un vacío para siempre, cualquier madre puede entenderlo, porque el vínculo con nuestros pequeños es oxitócico, mamífero, todas las madres lo sentimos igual, y el dolor por la pérdida de un hijo no entiende de especies.

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Cada vez que traspaso su mirada, veo ese vacío. Esta vez Lucille sí tiene a su bebé a su lado y nadie las separará jamás. Esta bebé ayudará a calmar, que no a olvidar porque eso es imposible para una madre, las heridas de todos sus otros bebés robados. Esta vez sí disfruta de su olor, de su compañía, de su succión.

En nuestras manos está que el sufrimiento de muchas madres y sus bebés cese de una vez, la elección de cómo vivir provoca muertes o devuelve vidas:
Ser vegano es la solución para que no separen a las familias.